Estás navegando por los archivos mensuales para abril 2009.
Hay 2 cosas en esta vida que nos indica la llegada del buen tiempo: la vestimenta y las motos. Sí, quizás estás pensando que el tema del ropaje es obvio a la par que evidente. Y efectivamente, así es! Cuando el Lorenzo aprieta, lo normal es desprenderse de botas y sobretodos para refrescarse y estremecerse con la brisa primaveral. Otros también lo hacen para lucir palmito y modelito, pero eso ya es harina de otro costal…
Y al igual que las lagartijas se ponen al sol, los caracoles salen tras la lluvia y las moscas pululan cuando un perro defeca en mitad de la calle, las motos hacen lo propio con la llegada del buen tiempo. No, no estoy comparando las motocicletas con lagartijas, caracoles y/o moscas, sencillamente porque los moteros no tienen cola, ni cuernos ni mucho menos alas la visión de las moscas.
Todo esto viene porque, desde el momento en que los días se alargaron como chicles de fresa, un alud de motos se desplaza diariamente por calles y autopistas en dirección a la gran ciudad (la tierra prometida?) sin tener en cuenta aquello tan valioso y efímero llamado “vida“.
Quizás en ese sentido sí que se podrían comparar las moscas con las motocicletas, por aquello que van volando a su destino. Pero la sutil diferencia es que los insectos no se estampan (literalmente) contra ningún obstáculo por más de imprevisto que sea.
¿Y qué pretendo decir con todo esto?
Que vigilen un poco los motoristas que circulan por las autopistas, que se piensan que están jugando a PlayStation 3 driblando entre coches con adelantamientos imposibles a mil por hora. Sólo una cosa: no por correr más se llega antes.

He dicho.
… se acabara la pila (o la cuerda) de todos los relojes del mundo?

Pero no al mismo tiempo, eh! Me refiero a que, con distintos minutos y segundos de diferencia, poco a poco se fuera parando el tiempo de todos y cada uno de los relojes de pared, de pulsera, de electrodomésticos, solares (sí, solares también: imagínate que se nubla de repente!), etc.
Cómo volveríamos a poner los relojes en hora otra vez si perdimos la referencia a nivel mundial? Podríamos saber la hora aproximada, sí, pero los minutos y segundos exactos?
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Esta paranoia que acabas de leer me ha sobrevenido mientras bajaba en el ascensor de camino al trabajo y buscaba la hora en mi muñeca izquierda. La buscaba, sí, pero no la encontré. La pila se había parado y el reloj había dejado de marcar el tiempo a las 3:38 aproximadamente (digo aproximadamente porque la esfera no tiene números).
Qué imaginación de buena mañana! Ahora en serio: ¿qué pasaría? Nos extinguiríamos como especie humana? Inquietante.






